El juego

Un pingüino cruza la Antártida de base en base. Corre siempre hacia adelante, tú lo llevas de un lado a otro de la pista y saltas lo que se le pone por medio, y en cada tramo hay una distancia que recorrer y un reloj que se acaba. Todo lo que viene aquí sale de leer el código que lo hace.

El recorrido: diez paradas

La tabla de 0x4AD9 tiene diez entradas de cuatro bytes, y cada una lleva la distancia del tramo, la casilla del mapa donde empieza y el tiempo que dan para hacerlo. La tabla acaba exactamente donde vuelve a haber código, que es lo que fija su tamaño sin tener que suponerlo.

FaseBaseDistanciaTiempo
1FRANCE1500 m100 s
2USA1700 m120 s
3THE SOUTH POLE1100 m80 s
4USA1200 m80 s
5USA1200 m80 s
6ARGENTINA500 m40 s
7UNITED KINGDOM2600 m165 s
8JAPAN1200 m90 s
9AUSTRALIA1500 m100 s
10AUSTRALIA1200 m90 s

La sexta es la carrera corta del juego, medio kilómetro, y la séptima la larga: 2600 metros con casi tres minutos por delante. Al pasar la décima el contador vuelve a empezar, así que el recorrido da la vuelta entero.

Cada parada tiene además su bandera, que se descomprime en los patrones de sprite justo antes de llegar. Son siete dibujos para diez paradas —el de Estados Unidos sale tres veces y el de Australia dos— y se emparejan con el país que toca, incluido el pingüino que hace de bandera en el Polo Sur.

El tiempo que sobra no se regala

Al llegar a una base, lo que quede de reloj se cambia por puntos, cien por segundo, con su tic-tic mientras baja. Pero además se guarda: el sobrante de cada fase se apunta en su casilla y la próxima vuelta se le descuenta al tiempo de esa misma fase, en cuanto pase de diez. Cuanto mejor lo haces, menos margen te dan la vuelta siguiente.

La velocidad va del revés

Los mandos son cuatro direcciones y un botón, pero no hacen lo que uno espera. Izquierda y derecha mueven al pingüino por la pista, entre las columnas 20 y 204, y el botón salta. Arriba y abajo, en cambio, gobiernan la velocidad: y es abajo el que acelera y arriba el que frena.

No es solo que estén cambiados, es que no cuestan lo mismo. Subir un escalón de velocidad tarda cuatro fotogramas y bajarlo tarda doce, así que se coge carrera tres veces más rápido de lo que se frena. La velocidad vive entre 9 y 19, y cada fase arranca en 16.

Lo que hay por la pista

Hay siete clases de obstáculo, y la tabla que las define reparte a cada una un puntero a su dibujo y dos ventanas de choque: una posición y una anchura, dos veces. El choque solo se mira en el paso 13 de los quince que dura la aproximación, que es cuando el obstáculo está justo a la altura del pingüino.

De los siete, tres son agujeros en el hielo. Si lo pillas por el borde tropiezas y ruedas; si lo pillas de lleno, te caes dentro y ahí te quedas manoteando hasta que pulses el botón, mientras el reloj sigue corriendo, que es el castigo de verdad. Y de esos mismos agujeros sale el pez: cuando uno llega al paso siete, asoma con su arco propio, y pisarlo vale 300 puntos.

El pez es un solo sprite —el atributo 15— y tiene ocho dibujos, cuatro mirando a cada lado. El dibujo alterna cada dieciséis fotogramas mientras sube, y al empezar a caer cambia al grande, que es la forma barata de que parezca que se te acerca.

Saltar por encima de un obstáculo también puntúa, aunque poco: treinta puntos. Y hay dos clases de obstáculo, las dos últimas, que se recogen en vez de esquivarse: al tocarlas suenan, se borran del hielo y valen 500.

El marcador

Las dos primeras filas de la pantalla no son un dibujo: las escribe una sola cadena que pone cinco rótulos en cinco sitios distintos, y encima van los números.

1P  <marcador>     HI  <récord>     STAGE  <fase>
TIME  <reloj>          <distancia que queda>

Todo va en decimal empaquetado, dos cifras por byte, que es lo que permite sumarlo con una sola instrucción y escribirlo sin dividir por diez. El marcador son tres bytes y se clava en 999999 si te pasas; el récord son otros tres, y son los únicos que sobreviven a un reinicia partida, porque el borrón empieza tres bytes más allá.

La demo

Si dejas el juego solo, arranca una partida que se juega sola durante 1852 pasos. No hay ninguna inteligencia detrás: los mandos salen de una grabación de 64 bytes que va en el propio cartucho, y el lector coge uno cada 32 fotogramas.

Mientras corre, el bit que dice «hay partida de verdad» está apagado, y eso tiene una consecuencia bonita: la rutina de sumar puntos se sale por la puerta de atrás en su segunda instrucción. La demo juega, choca y salta, pero no puntúa.

Empezar a jugar

Se pulsa 1 para jugar con joystick o 2 para jugar con teclado. Esa tecla se mira en cada fotograma, en cualquier pantalla, y la rutina que la atiende hace algo poco habitual: se come su propia dirección de retorno para no volver a donde la llamaron, y planta el menú ahí mismo.

Del teclado se usan la fila de las flechas y la barra espaciadora, y el código las coloca en los mismos bits en los que vienen las del joystick, así que a partir de ahí el juego ya no sabe cuál de los dos estás usando.